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El labio y le paladar hendidos (leporino) es la consecuencia de una mala unión de las partes que conforman la cara durante el desarrollo embrionario. En nuestro país se presenta un caso por cada 1000 nacimientos. Puede presentarse solo labio, solo paladar o juntos así como con alteraciones en la forma de la nariz y la frecuencia con que se presentan es distinta para cada tipo. Las alteraciones en la formación pueden ser desde muy simples (incompletas) o completas con gran separación entre los segmentos.

Si no se trata el labio y el paladar hendidos se presentarán alteraciones inicialmente con la alimentación, posteriormente y conforme el niño crecen presentaran alteraciones en el lenguaje, en el desarrollo dental, así como psicológicas. 

La queiloplastia o cirugía del labio debe realizarse a los 3 meses de edad cuando el niño ha alcanzado 5 kg de peso. La palatoplastia o cirugía del paladar debe atenderse entre los 9 y 11 meses de edad.